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Rosario Blanco
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Historia del Rosario Blanco
El día 13 de junio de 1993, en Austria, estando el Misionero de la Paz Lic. Juan José Vargas Fallas de regreso de su tercera peregrinación a Jerusalén, habiendo recorrido el Sinaí, Cairo, Israel, Madrid, Burgos, Burdeos, París, Zúrich, Innsbruck, tuvo una experiencia espiritual maravillosa. Desde el inicio de la peregrinación comenzó a perder su paz espiritual al punto que el día 26 de mayo, inicio de la peregrinación no deseaba viajar por una gran angustia que sentía en su ser sin saber por qué. Durante dos semanas pudo sobrellevar tal angustia y desesperación; pero durante un viaje del Cairo hasta Burdeos que duró 29 horas, hubo un malestar entre algunos de los peregrinos y fue manifestado hacia el Misionero Lic. Juan José Vargas Fallas. Él, sentado en una silla del aeropuerto de Madrid, escuchó, escuchó y dio en todo momento la razón a los peregrinos, pero su espíritu se estremeció al no comprender como en pocas horas las personas a quien él se había entregado sin límite en Egipto e Israel, se volvían contra él como queriendo morder su mano. Esto motivó que deseara ardientemente volver a Costa Rica para continuar con su misión, a tal extremo que ya no soportaba la presión. A este hecho se sumó el que algunos peregrinos se comportaban con un espíritu de aventura y libertinaje, incluso hasta el grado de hacer propuestas inmorales.

La semana del 6 de junio al 13 de junio de 1993, fue realmente una semana de agonía, y decepción en la vida del Misionero Lic. Juan José Vargas Fallas, perdió totalmente su paz, deseaba abandonar el grupo; escapar, huir, esto provocó una profunda tensión en su cabeza que se manifestó más crítica el día 10 de junio teniendo que permanecer retirado 24 horas en su habitación, lo cual le produjo inmovilidad en su cuello, ese día en su habitación lloró desesperado, atormentado, sin paz, y abandonado totalmente en las manos de Dios, no permitió que algunos peregrinos le vieran cuando fueron a buscarlo; ya que estaba totalmente angustiado y desesperado. Toda la semana fue tremenda, sintiendo en cuerpo y mente la confusión que le producían las reacciones del ser humano.

El día 13 de junio de 1993, estando en Austria, en el Hotel Austrotel, junto con los peregrinos Dulce y Flor Masís, Blanca Hernández, Blanca Mayorga y Alice Acuña, rezando el Rosario tradicional, en un momento el Misionero Lic. Juan José Vargas Fallas dijo: "Rosario Blanco, sin saber por qué, ni qué significaba, se despidió de los peregrinos y se dirigió a la habitación 401, eran las 9:30 p.m. se sentó frente a la ventana, y luego de unos minutos comenzó a experimentar una sensación indescriptible, únicamente recuerda como un arrebatamiento del espíritu; y ante él, en el cielo, vio un pergamino que contenía el Rosario Blanco, el cual estaba ordenado, dibujado, con su significado, sus misterios.

El Misionero Lic. Juan José Vargas Fallas, recuerda que copió en una hoja el contenido del Rosario Blanco, para su sorpresa, luego que fue devuelto a la realidad material, se encontró que habían pasado dos horas y media, estaba totalmente empapado, como si lo hubieran bañado; para el Misionero Lic. Juan José Vargas Fallas sobre el tiempo dice: "para mí todo ocurrió en segundos, no podía imaginar que hubieran pasado tantas horas", a partir de ese momento recobró la paz total, volvió a la normalidad, todo cambió; comenzó a experimentar una paz, tranquilidad. "Dios me reconfortó, me dio la manera de obtener paz, una nueva y definitiva paz". "Lo único que he hecho es copiar lo que vi".

Bendito sea Dios Padre que envió a su Hijo Jesús a darnos su paz y que su voluntad es que vivamos en Paz los hombres y mujeres de buena voluntad.

Estamos seguros que conforme se practique el Rosario Blanco, usted y su familia y el mundo experimentarán la paz que nace de un corazón nuevo.

Con el Rosario Blanco su mente se renovará como lo piden las escrituras (Romanos 12, 2) y usted será una nueva persona en el amor de Dios. El Rosario Blanco fue practicado oficialmente el 4 de julio de 1993 ante 600 personas, por el propio Misionero Lic. Juan José Vargas Fallas, en un Oratorio de Paz en el Cine Variedades en Costa Rica, quien contó personalmente la experiencia espiritual que vivió y prometió nunca más contarla, porque "toda la gloria es para Dios, yo tan sólo soy un pecador indigno de lo que me ocurrió."

Posteriormente, el Lic. Juan José Vargas Fallas decidió incorporar al Rosario Blanco la Tau Franciscana y la oración de San Francisco de Asís por la paz.

Practique el Rosario Blanco y obtendrá paz, propáguelo y contribuirá con la paz de los demás.
Presentación del Rosario Blanco
El rosario es totalmente blanco, se compone de 30 perlitas que representan los Padre Nuestros y las Ave Marías. Contiene también 5 divisiones en forma de triángulo que representan la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Al final tiene tres perlitas que representan las tres oraciones especiales por la paz Personal, Familiar y Mundial y se une todo con la Tau, insignia de la Orden Franciscana. En total el Rosario Blanco se constituye de 33 perlitas que representan los 33 años de nuestro Señor Jesucristo. El Rosario Blanco comienza con la señal de la Cruz, gesto que se transforma en una profesión de fe en el misterio trinitario y de agradecimiento por la redención. Se trazará con lentitud y respeto, dejándonos penetrar por cada palabra y para dar todo el sentido al amén final. Recordando con ello que hemos nacido de la misma vida de Dios, el día en que fuimos bautizados, "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

En cada misterio con palabras de Jesús y María, nos adentramos en la unión espiritual, para llegar a ser uno con el Padre.

Tres oraciones especiales:

Las tres oraciones finales para la paz personal, familiar y mundial, se constituyen en una súplica fervorosa, para que el Señor Jesús y la Virgen María derramen la paz en nuestros corazones, en nuestras familias y en el mundo entero.

Se recitan la Oración de San Francisco de Asís y la Oración de Paz del autor Lic. Juan José Vargas Fallas y luego se dice: "Dulce Jesús, José y María, trae la paz al alma mía".

Se termina el Rosario Blanco con la señal de la Cruz, suplicando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que nos acompañe y nos haga perseverar en la paz.

La Tau Franciscana:

"Tau" es el nombre griego de la letra T, que tiene forma de cruz. En el profeta Ezequiel (9, 4-6) se lee: "Pasa por la ciudad y marca una Tau en la frente a los que gimen por las prácticas abominables… Recorre la ciudad e hiere… pero al que lleve la Tau en la frente no le toques". Muchos autores antiguos han visto una relación entre este pasaje y el Apocalipsis (7, 3 ss.): "Marca con el sello a los servidores de Dios en sus frentes". En la antigüedad, era práctica corriente sellar las cosas, como símbolo de propiedad. Incluso a los esclavos se les marcaba con un tatuaje. Fue también una práctica religiosa. Entre cristianos se usó el llevar diversas formas de cruz, entre ellas la Tau para significar el carácter indeleble y espiritual de la pertenencia a Cristo.

Tradición eclesial de la Tau:

Desde el siglo II, aparece en las catacumbas, junto a téseras, áncoras e imágenes del Cordero y del Buen Pastor. Se usó también en Egipto, donde se le llama "cruz de San Antonio Abad", y en todo el Oriente. Los miniaturistas pintaban la crucifixión en la T capital que inicia el canon romano "Te ígitur". En España, aparece en el escudo de la diócesis de Tarragona, en el báculo de Santo Domingo de Silos, en el escudo de los Templarios. La llevaron los cruzados, sobre todo después del discurso de apertura del IV Concilio de Letrán (1215) pronunciado por Inocencio III y que versó sobre el tema: "Señala con una Tau las frentes de los justos".

Tradición Franciscana de la Tau:

Es verosímil que Francisco asistiera al IV Concilio de Letrán. Inocencio III había aprobado oralmente su Regla (1209) y se iba a tratar el tema de las nuevas Órdenes. Allí se invitó no sólo a los cruzados, sino a todos los cristianos, a llevar la Tau. De hecho, Francisco tuvo siempre gran devoción a este signo Tau.

Para consolar a Fr. León, Francisco escribió la bendición bíblica que comienza: "El Señor te bendiga y te guarde" (Núm. 6, 24-27), dibujó una cabeza que quería representar al atribulado hermano y sobre ella dibujó la Tau. Luego le entregó el pergamino diciendo: "Toma esta hoja y guárdala cuidadosamente hasta la muerte" (II Cel. 49). La preciada reliquia se conserva en Asís.

Fray Pacífico, vio el signo Tau marcado sobre la frente del Santo (II Cel. 106). Era normal que el Santo firmara con la Tau los escritos que dictaba y con el mismo signo bendijera las personas y las cosas.

La Tau, insignia Franciscana:

Desde el comienzo de la Orden Franciscana, aparece la Tau en escritos y escudos. Es entregada a los miembros de la Fraternidad Seglar Franciscana al hacer el compromiso de vida evangélica. Es el símbolo de la congregación franciscana y debemos venerarla por su gran tradición bíblica, eclesial y franciscana.

Rasgos característicos del Rosario Blanco:

Se puede decir que es un Rosario nuevo, de ninguna manera sustituto del Rosario clásico y tradicional; es un Rosario nuevo orientado para conseguir la paz y pedir por la paz, es eminentemente un Rosario Personal, Familiar, Eclesial, Ecuménico y Evangélico. El Rosario Blanco es un instrumento de formación cristiana.

Rosario Personal:

Como práctica individual, nos lleva a tomar conciencia de la importancia que debemos dar a nuestro crecimiento espiritual, el practicarlo individualmente nos lleva a unirnos en un solo espíritu, el Espíritu de paz y amor.

Rosario familiar:

Tiene su lugar natural en el hogar familiar. Une y conlleva las intenciones de cada uno. Al practicarlo en familia, se acoge a Jesús el Príncipe de la Paz y a María nuestra Madre, la Reina de la Paz y poco a poco la presencia de Jesús y María se va a dejar sentir en cada uno.

Rosario Eclesial:

El Rosario Blanco que hace vivir con el Corazón de Jesús y de María, nos ayuda naturalmente a vivir también en unión con la Iglesia y a mirarla con los ojos de la fe y vivir en completa paz con nuestros Pastores y hermanos.

Rosario Ecuménico:

Pedir por la paz, es pedir por la unión de los cristianos, si vivimos en paz, vivimos en la amistad. El Rosario Blanco es un instrumento de acercamiento entre los cristianos, más allá de las divergencias.

Rosario Evangélico:

Nos interpela el Rosario Blanco a poner en práctica nuestra oración, a traducirla en actos, a no olvidar las palabras de Jesús y María, y que no debemos olvidar que el cristiano está siempre en estado de Misión. El Rosario Blanco nos interpela a no temer dar testimonio de nuestra fe.

En comunión con la Iglesia:

Este nuevo Rosario Blanco responde a la invitación hecha por Pablo VI en la Marialis Cultus (No. 40) de dar nuevo vigor a la devoción mariana; en el Rosario Blanco por gracia de Dios, encontramos una unión con Jesús el Príncipe de Paz y con María la Reina de la Paz.

Damos gloria a Dios y estamos seguros que Él dirige, guía, ilumina nuestros Pastores, y en especial a nuestros Santos Padres, como podemos confirmarlo en el No.40 de la Marialis Cultus.

Pablo VI: Hemos indicado algunos principios aptos para dar nuevo vigoral culto de la Madre del Señor; ahora es -incumbencia de las Conferencias Episcopales, - de los responsables de las comunidades locales, - de las distintas familias religiosas, restaurar sabiamente prácticas y ejercicios de veneración a la Santísima Virgen y secundar el impulso creador de cuantos con genuina inspiración religiosa o con sensibilidad pastoral desean dar vida a nuevas formas.

Conclusión

Al terminar esta. presentación, queremos dejar claro, que el Rosario Blanco así como es, fue como lo vio el Misionero de la Paz Lic. Juan José Vargas Fallas; expresamos el deseo de que estas letras más que leídas han de ser meditadas, con el objeto de asimilar el mensaje espiritual y tomar conciencia de que al practicar el Rosario Blanco, realmente estaremos unidos al Padre.

Le agradecemos mucho, el que nos envíe por escrito sus testimonios, así como le agradecemos el que se haga propagador del Rosario Blanco. Dios quiera podamos recibir sus cartas.

Nuestro fin es el difundir instrumentos espirituales y prácticas para la evangelización, a fin de ayudar a los cristianos a tomar parte activamente en la misión de la Iglesia: la evangelización.

Todos los testimonios que se refieran al impacto espiritual serán bien recibidos con el fin de que estos puedan ser aprovechados por otros hermanos.
 
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