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Introducción
Durante muchos años el Misionero de la Paz Juan José Vargas Fallas, ha experimentado hechos maravillosos en su vida y la de otros hermanos.

Por ello después de años, de la debida preparación física, espiritual, es que se ofrece esta oportunidad para ser beneficiados los seres humanos en una forma más personal, con la transmisión de energía y en este caso por parte de Juan José Vargas Fallas y su equipo.

Es importante tener presente que la Energía de Dios no puede manipularse, Juan José Vargas Fallas no es ningún inspirado, ni se atribuye carismas especiales; simplemente es un hombre común con un gran deseo de hacer el bien con la ayuda de Dios y poniendo a Dios como el origen de todo bien. Somos simples colaboradores de Dios.
Centro: Dioenergía en Movimiento
Utilizando el poder sanador que poseemos haciendo uso dirigido de nuestra energía en Amor para la enfermedad física y espiritual. Para eliminar:
el estrés / la depresión / la ansiedad. Recobrar la confianza en sí mismo y para una vida mejor y en paz
Objetivo
Deseando que el ser humano experimente una vida en plenitud, se ofrecerán sesiones de 40 minutos, en los cuales se transmitirá energía a través de las manos; despertando los puntos de energía o glándulas endocrinas de nuestro cuerpo y así beneficiarnos de esta técnica de sanación física y espiritual.

La frecuencia de asistencia a las sesiones depende de cada persona.
Descripción
Desde el momento en que recibimos el don precioso de la vida somos hijos de Dios; como tales hemos sido dotados de muchos dones para enfrentarnos a la vida. Pero al venir a este mundo no todos nos encontramos con las mismas condiciones, y con ello se nos comienza a complicar nuestra existencia, a tal punto que muchos caen en la depresión, angustia, ansiedad, estrés; comienzan a padecer enfermedades físicas producidas por nuestro desequilibrio psíquico.

Nuestra vida ya no es vida, tan solo existimos sin vivir en plenitud. Dios que es la fuente de todo bien, se manifiesta en nosotros de muchas maneras, Dios no nos deja nunca, somos nosotros que permitimos que nuestro ojo se enturbie y ya no vemos claro.

Por ello a través de la imposición de manos y la digito puntura podemos obtener esa transparencia para que la energía de Dios fluya libre en todo nuestro ser. Transparencia que nos hará vivir amando a Dios y amando al prójimo, y viviendo en abundancia. Todo esto se consigue con lo que Juan José Vargas Fallas ha llamado "Dioenergía en movimiento": "Luego de haberme dado Dios la fuerza para hacer públicas y participativas las sesiones de transmisión de energía, comencé a experimentar un deseo profundo de fundar un centro de transmisión de energía; en mis meditaciones y oraciones; por espacio de ocho meses; puse la idea en manos de Dios, que se hiciera su voluntad y no la mía, así fue, como una tarde sentí que debía llamarle "Dioenergía en movimiento" a lo que Dios me había inspirado".

¿Por qué ese nombre?: DIOENERGIA

Dios es todo en mi vida. Dios es Amor, Dios es energía y fuerza; por lo que decidí poner el nombre de Dios por delante, no como capricho, sino como alabanza, adoración y agradecimiento, reconociendo que tan sólo somos creaturas del Señor.
Proceso de Curación
La Dioenergía actúa en las funciones del cuerpo humano, es un fluir del amor de Dios que nos da primero la confianza; segundo la seguridad; tercero el deseo, estos tres puntos unidos es lo que aumenta la Fe.

Creemos que Dios es la fuente de la vida, en Él nos movemos y existimos, por lo tanto, en el proceso de curación a través de la transmisión de energía unimos nuestra mente con el Dios de la Vida, para con ello poder lograr un equilibrio e intercambio de energía en lo espiritual, mental, emocional, metabólico y físico, así se hace posible en nuestra vida el llegar a ser uno con Dios. Él nunca nos niega su amor, su poder, su energía.

Al hacer uso de la Dioenergía en el proceso de curación física y espiritual, nos volvemos al Creador, al Todopoderoso, aquel que es transcendente.
Conclusión
Cuando olvidamos que somos almas que tenemos cuerpo, perdemos el sentido de nuestra existencia. En ningún momento entendamos con esta expresión el estar despreciando nuestro cuerpo, o la materia.

Como dice Stgo 2, 26, "Así como el cuerpo sin el espíritu está muerto"; buscamos primero lo espiritual que lo material; muchos seres humanos dan un culto y adoración a su cuerpo y se olvidan de lo más importante; el espíritu; por ello se ha dicho "mente sana, cuerpo sano". Pero, primero lo primero, recordemos lo que dijo Jesús: "no temáis aquellos que matan el cuerpo, pero no matan el alma (Mt 10, 28). Somos parte de Dios que nos ha dado su aliento divino; no somos Dios, en la medida que reconocemos nuestra pequeñez delante de Dios Creador, estaremos abriendo de par en par las gracias de su amor. Somos creaturas en manos del Todopoderoso. Hemos sido creados a su imagen y semejanza (Gén 1, 26).

Y es que el cerebro, el mundo del ADN, los genes, el proceso de división de las células cerebrales, son un misterio; pero de lo que sí estamos seguros es que Dios nos ha dado un potencial para vivir en plenitud espiritual y física y que produce y opera milagros en nuestra vida. Vida que debe ser en abundancia, en plenitud; Jesús vino a darnos vida en abundancia. (Jn 10,10). A hacernos libres del sufrimiento con su Redención.

Lic. Juan José Vargas Fallas
Animador de Vida (2 tes 2, 16-17)
 
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